domingo, 26 de junio de 2011

Entre cicatrices, campanas y parientes lejanos

A solas con una hoja en blanco
me pierdo y me encuentro
todo al mismo tiempo;
le lanzo al cielo mis latidos
para que al volver
me los devuelva el viento.
Ese soy yo
un arquitecto de sueños
que nunca han sido míos;

y la verdad
es que me vale cualquier vial
para inyectarme alegría en vena,
para quebrar el reloj de arena
y hacer figuras con lo que salga;
y la verdad es que me vale cualquier nariz
para esnifar hilos de aire puro
para coserme la cicatriz;

y al final va a ser verdad
que desvelo y vanidad
no son mas dos que dos primos lejanos
dos amantes que van de la mano
de camino a la vida que quiero.
y al final va a ser verdad
que en el medio de todo este entuerto
las campanas que tocan a muerto
me despierten,
despertar para seguir durmiendo.

martes, 5 de abril de 2011

La sonrisa de Julia

Hacía ya tres años que Alicia había muerto y allí estaba su madre como cada mañana, sentada en la silla que ella solía utilizar, cabizbaja, removiendo a conciencia los posos de un café ya helado, como convencida de poder encontrar en el fondo de la taza la manera de traerla de vuelta, hasta que otro día más, otra mañana más, ya cansada perdía su mirada y su mente tratando de datar las irregularidades de un techo que se volvía más denso cada día, a la vez que se preguntaba con alguna lágrima en los ojos por qué tenía una madre que enterrar a su hija . En esas estaba cuando una débil vocecita proveniente del otro lado del corredor le sacó de aquel melancólico letargo devolviéndola de un plumazo a la realidad:

-¡Abu,abu,abuela Julia !

Permaneció unos segundos en silencio a la espera de alguna respuesta, pero en vez de eso, casi sin tiempo a reaccionar, sintió unos golpecitos cariñosos en la espalda y fingiéndose asustada lanzó un gritito que provocó alguna que otra carcajada tras de sí. Se dio la vuelta y ahí estaba: una inocente figurita que apenas se elevaba un metro del suelo, derrochando simpatía, con su melena rubia llena de nudos ; vestida con un pijama a rayas blancas y negras y unas diminutas zapatillas rojas, se frotaba con desdén sus ojitos color aceituna a la vez que bostezaba

Esbozó una tímida sonrisa, se secó las pocas lagrimillas rezagadas que aún quedaban en su gastado rostro y tras mirar el reloj, respondió:

- Manuela, cielo, ¿qué haces levantada a estas horas ? Vuélvete a dormir aún es temprano.

Y la niña con cara de no haber roto un plato en su vida:

- es que... No podía dormir, me he cansado de dar vueltas en la cama y además hoy empiezo a la escuela.

Julia se estremeció por momentos, aquello le recordaba horrores al primer día de colegio de Alicia, y mientras reprimía lo mejor que podía las ganas de llorar se trataba de convencer a sí misma de que a su nieta no iban a sacarla tan bruscamente del país de las maravillas, de que costase lo que costase a Manuela no le iba a pasar nada, ella la protegería. Le cogió la mano y la llevó al baño donde como si de una autentica pieza de porcelana se tratara le lavo cuidadosamente la cara y tras sentarse en una silla,uno a uno le fue quitando todos los nudos de su pelo.

Cuando terminó la niña se volvió le besó en la mejilla y hablándole al oído le dijo:

-¡Tranquila abu, que voy al colegio, no a la guerra!

Julia sonrió y abrazandola fuertemente comenzó a reírse a carcajadas.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Romance del trigo y la gitanilla

vive la gitanilla
resuelta a encontrar ese granito de arena
que mirando al cielo
paralizase un instante en el reloj,
sólo para que éste le devuelva la mirada;
y si el viento se lo lleva
pongamos que se lo queda
y que hablo de desamor.

Pero por poner,pongamos,
que todo se paraliza,
y pongamos que le encuentra,
y pongámosle ojos verdes
y pongamos que por pelo tiene trigo
y que de no ser mi amigo
quizás sería mi hermano
si es que no lo ha sido ya;
y pongamos que no hay viento
y que ella mata sus monstruos
y que los dos sueñan juntos
que pa dormir siempre hay tiempo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Como tatuajes de henna ...

Sucedió que me cansé de andar a tientos
entre árboles harapientos,
donde las puertas del cielo dejaron caer su marco
donde las lágrima que tiraste
pelean por ahogarse
todas en el mismo charco;
y cuando encalla algún barco
para no oír los lamentos,
desoigo las razones que me da la razón
para no seguir jugando al escondite con los sentimientos.

Y una vez a solas
destilando transparencia por los poros de la cara
tentaremos a la suerte,
para saber sí es verdad
la cruda realidad
de que lo que no te mata te hace más fuerte.
Yo, arrojaré mi alma al mar
para que al verlas llegar,
me la devuelvan las olas.
Tú, con la sangre de tus venas
dibujarás siluetas en la arena
para que el viento las borre
como tatuajes de henna...

domingo, 8 de agosto de 2010

Y ...

Te debo a Víctor Jara,
a Pablo Milanés y a tantos otros...

Te debo la ignominia
de que los hombres lloren
y la conciencia por encima de la ciencia.

Te debo despedidas
pegar a puño abierto
vocabulario incierto
para tapar heridas

Te debo el melancólico dormir de largas noches de insomnio
el creerme loco por encima de todo
y el saber que de algún modo
los locos gobernarán el manicomio.

Y te debo
que en este mundo de puro desechable
el espejo me siga devolviendo al despertarme
retazos de párvula inocencia.

jueves, 24 de junio de 2010

Un día en el paraíso de los últimos camiones de basura

Serían cerca de las siete de la mañana de un día cualquiera en la ciudad, había sido aquella, una noche "relativamente movida": cerveza, chupitos de colores que es humanamente imposible describir, sonrisas y alguna que otra lagrimílla "relativamente rezagada" que no había hecho más que precipitar aún más la presencia del tequila al que todos recurrimos más tarde o más temprano para cerrar alguna herida. No recuerdo en que momento de la noche ni en que lugar la conocí, pero allí estábamos, caminando los dos, como dos sombras inquietas de camino a Dios sabe donde, dos perfectos desconocidos intrusos en un reino gobernado por los últimos camiones de basura.

Los efectos del alcohol iban desapareciendo paulatinamente a cada paso que dábamos y las preguntas que antes eran fáciles de responder se iban volviendo cada vez más violentas. Pregunta tras pregunta y silencio tras silencio nos acercábamos al final del trayecto, dejando atrás el ir y venir de los primeros coches y las miradas de incredulidad de los conductores somnolientos, que sorprendidos por nuestra presencia se preguntaban si estábamos locos o si eran ellos los que en realidad aún no habían despertado; Pero no importaba, a esas alturas del camino ya nada importaba. ¿quién dice que los locos no eran ellos?

Nos acercábamos cada vez más al río,donde tantas veces había ido a correr, y estando ya allí, ella de repente se paró, sentándose en una especie de pequeño embarcadero que siempre había estado allí pero que nunca había visto. Cuando me senté a su lado me empezó a invadir una sensación rara: me sentía inmensamente pequeño, como si en todo el tiempo que llevaba allí un solo árbol no me hubiese dejado en ningún momento ver el bosque, aquel punto donde la corriente e incluso el tiempo se paraban y tan solo la lejanía de los coches pasando por el puente de hierro recordaba el mundo que dejaba atrás. El silencio era tan profundo que asustaba y la tranquilidad era tal que cuando conseguí salir de aquel paradisíaco letargo me di cuanta que ella ya no estaba.

lunes, 17 de mayo de 2010

Humanamente sin dientes

Qué hacer cuando ya no vale con el güisqui
para purgar los pecados;
cuando amanece sin querer
y aquellos que venían a salvarte
no se joden si les toca
y malgastan las vueltas de sus relojes
buscando en el periódico de ayer
esos gritos de socorro
que escaparon de tu boca.

Qué hacer cuando soñar ya no es gratis
y sólo el temor a despertar te hace pagar el peaje,
y si aquellos que deciden se compran un nuevo can
para que alguien lo recoja en alguna carretera;
y si para no ser menos olvidasen la justicia
vagabunda y malmetida en varias cajas de cartón
como los viejos recuerdos que ya nadie echa de menos
morirá cogiendo polvo en algún viejo desván.

Que hacer si todos los juguetes están rotos
si los cuentos ya no existen,
si la palabra del poeta no vale más que la del perro callejero
y los ecos que la llevan están llenos de agujeros.
Preguntarnos qué nos queda
y en la noche ser sombras sin más afán que dejarnos ser sólo eso
porque en este mundo humanamente decrepito
tanto ojo por ojo nos dejará sin dientes.